Biografía de Zaqueo (Biblia)

Zaqueo es un personaje bíblico. Fue jefe de publicanos y un hombre que se hizo muy rico gracias a esta labor. La actividad como recaudador de impuestos le reportó grandes odios por parte de los pobladores de Jericó. Fue considerado un persistente pecador por acumular riquezas y exigirles a sus vecinos una suma de dinero adicional al tributo para apropiarse de la diferencia. Su encuentro con Jesús fue determinante en su conversión, redención de sus pecados e inmortalizó su figura. Su historia se relató en el Evangelio de San Lucas, en el Nuevo testamento. Es muy empleada a instancias de la enseñanza de la religión, para transmitir la certeza del perdón divino, cuando el arrepentimiento por los pecados cometidos es sincero y además se propone una reparación.

Siglo I d.C.

Es el tiempo en el cual se ubica la acción de este personaje de origen judío.

Se desempeñó como publicano en la ciudad de Jericó. Los publicanos eran funcionarios al servicio de la Antigua Roma; se les entregaba una jurisdicción determinada en concepto de arrendamiento y debían cobrarles impuestos a los pobladores o ciudadanos libres.

Recaudador de impuestos en Jericó

Podían constituir negocios, por otra parte, para operar en las provincias y solían pedir más dinero del que los romanos les establecían como canon a cobrar para quedarse con la diferencia y así acumular una cuantiosa fortuna.

Por lo expuesto no era una ocupación que despertaba en el común de la gente aprecio, sino muy por el contrario, eran despreciados y odiados por este afán comercial y explotador.

La ciudad de Jericó fue uno de los centros urbanos más relevantes de aquel tiempo y estaba localizada en un área estratégica ciertamente, entre las regiones de Perea y de Judea.

Como se trató de una zona fronteriza contó con un importante dispositivo aduanero y supervisión militar.

Estas características le atribuyeron a Jericó un perfil más cosmopolita, si se la compara con otras ciudades judías, cuestión que, además, la exceptuó respecto del cumplimiento de las estrictas leyes morales del judaísmo.

Por otra parte, fue una zona de intenso comercio por la confluencia comunicacional que implicó su ubicación territorial.

En Jericó predominó el cultivo del bálsamo, que reportó cuantiosos frutos que estaban sujetos al cobro de impuestos por parte de los publicanos que dependían de la administración romana.

Altos impuestos y coerción

La especulación y el abuso a través del cobro de altísimos impuestos fueron una recurrente práctica contra el pueblo judío y afectó a todos los estratos sociales.

La gente se sintió cansada y oprimida por tener que pagar tantos tributos, no solamente a los romanos, sino también al rey, y contribuir económicamente con el sostenimiento del templo.

En muchas ocasiones ese cobro se concretaba de modo violento, con agresiones y extorsiones mediante, y fue habitual que se le exigiese al ciudadano más de lo que podía pagar. Esta arbitrariedad generó habitantes cada día más pobres, y como contrapartida, autoridades y funcionarios cada vez más ricos.

Un encuentro revelador

Jesús llegó a la ciudad palestina de Jericó y la curiosidad se apoderó de él; quería conocer a esa persona especial de la cual todos hablaban. Se dirigió al lugar donde Jesús reunió una gran multitud. Su escasa altura le impidió verlo de cerca como quería, entonces, se subió a un árbol. Cuando Jesús llegó hasta ese lugar se dirigió a él y le dijo que se baje, y le anunció que ese día se quedaría en su casa.

Recibió a Jesús con gran entusiasmo, en tanto, el resto de los presentes no podían creer que Jesús se quedase en la casa de quien consideraban un pecador.

Por tanto, no fue extraña la reacción de enojo de la multitud cuando este le pidió a Zaqueo que lo cobijase en su casa.

La réplica no tardó en suceder y fue la causante del perdón de Dios a sus pecados. Al llegar a su casa le dijo a Jesús que la mitad de sus bienes se los entregaba a los pobres, y aún más, aseguró que si había engañado a alguien le restituiría el cuádruple de lo que le había sacado.

El perdón

La respuesta de Jesús fue contundente: le dijo que la salvación había llegado a su casa y que él también era considerado hijo de Abraham.

El interés que manifestó por conocer a Jesús, la inmediatez con la cual respondió a las indicaciones que éste le dio, y su disposición a desprenderse de sus bienes materiales fueron la razón por la cual Jesús le ofreció el perdón y lo invitó a ser parte de su familia.

Su historia se tomó como ejemplo y referencia de la posibilidad cierta de redención que tienen los hombres pecadores, siempre y cuando, que aquel que fue preso del pecado sepa reconocer sus errores, se arrepienta, y procure repararlos.

Porque eso justamente fue lo que hizo, planteó su arrepentimiento y acto seguido ofreció una reparación, que, incluso, superó la devolución del daño inicial.

Su historia es narrada en la sección central del Evangelio de San Lucas, capítulo 19, versículos del 1 al 10.

Autor: Redacción Quien.NET.

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  • Evangelista Héctor Irusta Sep., 2022

    Que podemos pensar acerca de esta historia dentro de la iglesia de los líderes cuando se exije al pueblo a los q sirven la obligación de dar dinero si no no participan en el servicio será justo esto .

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