Biografía de Abraham (Judaísmo)

Abraham fue un personaje bíblico y uno de los patriarcas fundantes del pueblo de Israel. Fue el primero de ellos, y configuró, junto a Isaac (su hijo) y a Jacob (nieto), la triada patriarcal primigenia de la historia del judaísmo. Padre y referente de la civilización hebrea. El judaísmo lo considera su progenitor en materia biológica y el primer judío de la historia. Ostenta una presencia notable en el Libro del Génesis del Antiguo Testamento donde se aglutinó su vida y obra. Dios lo convocó para suscribir una alianza a través de la cual lo designó titular de su pueblo. Lo animó a abandonar la tierra de sus padres para asentarse en la tierra prometida. Él aceptó sin resistencia cada una de las decisiones de Dios, cuestión que le permitió determinar su sincero y absoluto compromiso. Los musulmanes lo denominaron Ibrahím y lo consideraron un antepasado, del cual también descienden como los judíos, un enlace que, empezó con Adán, pasó por él y otros tantos, y terminó con Mahoma. Mientras que los cristianos lo concibieron como el padre espiritual de todos los creyentes judíos.

Orígenes

Nació en la ciudad de Ur, Caldea, una de las más prósperas e influyentes del sur mesopotámico, ubicada sobre el río Éufrates. Fue hijo de Tare y descendiente de Sem.

No existen precisiones temporales sobre cada uno de los eventos que se le atribuyeron en el Génesis, sin embargo, ello, no afectó su influencia y la creencia en su historia.

Junto a su padre y el resto de la familia se asentó en Harán, una ciudad ubicada en la Mesopotamia septentrional, y ruta comercial muy difundida desde la Antigua Babilonia.

El elegido: pacto abrahámico

Recibió el llamado de Dios para que deje la casa de su padre y se dirija a la tierra que él le mostraría. Le prometió hacer de él y con él una nación grande. Lo bendeciría y engrandecería su nombre si cumplía efectivamente con los postulados que le iría proponiendo.

Lo animó a establecerse en Canaán. La tierra propia, la construcción de una gran nación sobre su base, y la promesa de bendición, constituyeron lo que se conoció como pacto abrahámico. Su característica sobresaliente fue su obediencia a Dios. Aceptó con fe y renuncia todo cuanto Dios le pidió.

Las condiciones de hambruna lo llevaron a dejar Canaán y dirigirse a Egipto, donde fue rechazado y expulsado porque había escogido como esposa a su hermana.

Regresó a Canaán y mantuvo una serie de disputas con su sobrino Lot. Se alejó de él y retomó la vida nómade.

Rescató a Lot que fue tomado como prisionero por el rey.

Dios le prometió que tendría un hijo varón con Sara y renovaron la alianza inicial. La pareja modificó sus nombres por los de Abraham y Sara.

Se estableció el rito de la circuncisión.

Dios le anticipó la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra por la depravación que caracterizó a sus habitantes. A pesar de que intentó lograr un arreglo que hizo con Dios, que, si encontraba en estas ciudades 10 hombres justos, Dios, desistiría de su intención de destruirlas, no lo consiguió, y finalmente Dios avanzó con su decisión.

Frondosa descendencia: una promesa

Nació su hijo Ismael, fruto de una relación con una esclava egipcia. Tenía 86 años.

A los pocos años, llegó el ansiado hijo de Sara: Isaac.

Vale indicarse que, Sara, padeció durante largos años la imposibilidad de concebir.

Sacrificio de su hijo

Dios probó su fidelidad y le exigió que asesine a su hijo Isaac. Al apreciar que lo haría sin dudarlo, lo detuvo, y renovaron nuevamente la alianza.

Justo cuando iba darle muerte, un ángel, intercedió y se lo impidió, diciéndole que no extienda su mano contra el niño porque Dios ya había obtenido la certeza del temor que le tenía al aceptar el tremendo desafío de matar a su hijo tan deseado y esperado. Sin duda alguna era un gran sacrificio porque había tardado años en concebirlo junto a Sara.

La recompensa fue la promesa de una próspera y numerosa descendencia.

Cabe destacarse que, la historia de Abraham está atravesada por la constante suscripción de pactos y alianzas con Dios, que reforzaron y afirmaron la decisión de Dios de elegirlo padre de su pueblo.

Cuando murió Sara volvió a unirse con Queturá y tuvo seis hijos más.

El “premio” de la longevidad

Falleció a la longeva edad de 175 años y fue enterrado junto a su esposa Sara en la gruta de Macpelá (actual territorio de Hebrón).

Todo lo que se sabe sobre él nos lo ha contado el libro del Génesis de la Biblia.

Autor: Redacción Quien.NET.

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